 | En las "épocas de oro" del Hipódromo, la vida cotidiana del barrio Villa Rosas se mezclaba con matungos y cuidadores, una vocación que viene de cuna, que se transmite de padres a hijos. |
En el barrio de los Stud
cuenta: Pancho Bravo
Soy nacido en el ´30 y me crié prácticamente en el hipódromo. A los 13 años ya vareaba caballos de carrera con Juan "Lupin" Ruiz. Cuando cumplí los 18 años entré a trabajar en el Ferrocarril, en el galpón de carga y al mismo tiempo cuidaba caballos en un stud que estaba en las calles J. M. Aragón y J. Dopazzo. Acá, en cualquier lado había caballos, el Villa Rosas era el barrio de los stud.
A los 19 me dieron la patente de cuidador. Tenés la responsabilidad de todo, darles la ración, saber varearlos, bañarlos, cepillarlos. Hay que estar con los caballos todos los días, no importa si es navidad o año nuevo.
Acá ha venido Leguizamo, Baratuzi que era uno de los mejores jockey de Rosario; si le decían "Palermo Chico" a Rafaela. Llegó haber 300 caballos en el hipódromo, ahora más de 30 no hay. Se corría todos los domingos, venían caballos de Santa Fe, de Rosario. Había carreras de puros y mestizos. La más importante era para el aniversario de Rafaela "El gran premio Guillermo Lehmann".
Cuando me jubilé del ferrocarril agarré otra vez los caballos. Ahora tengo uno nomás, que no es mío, tiene patrón, lo tengo para entretenerme. Corrió 5 carreras y siempre estuvo en el marcador, ese va a ganar enseguida.
Boogie Boogie un caballo de fierro
Este notable Pura Sangre nació en las Haras "Los Laureles", en la localidad de María Susana. Era propiedad de Norberto y Margarita Sohutan; hijo de "Apache" y "Tingitana", tenía la sangre del famoso caballo francés "Andorre".
A mediados de 1961, el cuidador Fernando Pieroni recibe una carta de su entrañable amigo, Don Sabino "Tarta" Riestra, quien dice tener para la venta un caballo S.P.C. de 4 años de edad y ganador de 4 carreras. De inmediato Pieroni se dirige a Santa Fe para conocer el animal y luego a Rosario para concretar la compra en $ 22.000.
Era un caballo muy sano y manso. Aquí en Rafaela continuó la preparación y adaptación a la pista de tierra. A los 2 meses gana su primera carrera local en 1.200 mts. por varios cuerpos, en 1´14", con el jockey R. Payán en la montura.
Su modalidad era correr en la punta desde el comienzo, porque era un excelente largador. No le hicieron muchas "meyas" ni contrarios, ni distancias ya que ganó desde 400 hasta 1.800 mts.
El hecho más memorable ocurrió el 28 de junio de 1963. Con 7 años de edad y muchísimas carreras corridas se dio el lujo, por así decirlo, de ganar en doblete, primero en 400 mts. y la última carrera con 68 kgs. en 1.200 mts.
El peso asignado en el handicap y los años sumados a tantas carreras corridas, obligó a sus propietarios F. Pieroni y Pedro Bostico a retirarlo de las pistas. Así fue el paso de Boogie Boogie por los distintos escenarios, como se recordará un verdadero "caballo de fierro".
Campana, bandera, los caballos alineados
rompen el disco en una largada que enciende
las gargantas allá, en las gradas de la popular.
Un disco impávido espera y determina la gloria
o el fracaso, hasta la próxima reunión.
Ventanilla, césped, ilusiones que vuelan detrás
de una chaquetilla. Los "burros" son así...
El Jockey Club Rafaela mantiene viva
la encendida llama que salta en luz
cuando las gateras abren paso
hacia una vuelta y media de reloj:
la distancia justa para confirmar
que la "fija"... era imperdible.
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