En la zona del Pacífico Ecuatorial central, el enfriamiento de las aguas superficiales no ha superado el medio grado respecto de la marca de neutralidad. Es decir, este indicador no tuvo variaciones significativas desde el mes de octubre y puede considerarse un evento débil. No obstante esto, igualmente ha contribuido a definir un escenario pluvial muy problemático para el sudeste de Sudamérica.
Las perspectivas para los próximos meses, proyectan la evolución hacia un escenario de neutralidad para el mes de abril, sin embargo la actividad observada en la última parte de enero, parece estar indicando que este fenómeno ya no tendría protagonismo en el resto del verano.
En síntesis, de acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:
1. El fenómeno La Niña se mantiene hasta el mes de abril. A esta altura no es un factor determinante para justificar la falta de agua en gran parte del sudeste de Sudamérica.
2. Las expectativas de lluvia para la región pampeana no superan el escenario normal. No obstante esto pueden volver a repetirse máximos destacados en corredores definidos, como los observados en el oeste de BA o el norte de CB.
3. El sur de la región pampeana puede quedar con mayor probabilidad expuesto a la falta de lluvias.
4. Las lluvias normales del mes de febrero bastarían para definir un buen escenario de producción para la soja, pero no para recomponer definitivamente la situación hídrica de la región pampeana.
5. El afianzamiento de lluvias cercanas a los valores normales durante el mes de febrero y un patrón más generoso en marzo debido al cambio estacional no es improbable. Si es muy poco probable pasar a una situación donde las lluvias por encima de los valores normales se generalicen, no al menos en este próximo bimestre. Los máximos serán discrecionales y aleatorios.
6. La situación actual es de cuidado ya no solo para definir el cierre de la gruesa, sino porque es necesario un cambio para generar las imprescindibles recargas del comienzo del otoño.
7. En cuanto a temperaturas es probable que las mismas se mantengan con corrimientos positivos, posiblemente hasta entrado el otoño. Por lo pronto y con el fuerte calentamiento del Atlántico parecen improbables las heladas tempranas para áreas agrícolas del sur de la región pampeana.