No sé si es que estamos todos locos o es que somos tontos.
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Esta es una duda que desde hace tiempo ronda mi cabeza y que el otro día volvió a surgir, cuando vi en las noticias al presidente de Estados Unidos, sirviendo comida a unos indigentes, en un comedor de caridad. Esa escena, preparada para el protagonismo de un gobernante, se está transformando en una imagen típica de la Navidad. Ya es como, Papá Noel, el Nacimiento, los villancicos, el arbolito, etc.
Al ver al señor Obama repartiendo comida entre los pobres, empecé a reflexionar sobre algo que intentaré explicar con un ejemplo: Imaginemos que por una calle va caminando un señor “A”, que en su bolsillo lleva una billetera con cien euros. De repente, un delincuente, llamado “B”, lo asalta, lo tira al suelo, le da una paliza y le quita la billetera. En ese momento el personaje “B”, es rodeado por una multitud que le recrimina lo que hizo. Entonces “B”, se agacha y empieza a curar las heridas de “A”. Luego saca de su bolsillo la cartera de la victima, extrae un billete de diez euros y se lo da al señor “A”, que está en el suelo, hecho una piltrafa, sangrando como si lo hubiese aplastado un camión. En ese momento, la multitud, rompe en una ovación cargada de aplausos, con el fin de agradecer la “bondad” del personaje “B”.
Algo similar sucede cuando un presidente o presidenta, se rodean de pobres para darles regalitos, comida, etc. Da lo mismo si es comida o un televisor. La cuestión es que nosotros, pobres tontos, aplaudimos y vitoreamos la acción sin analizar lo que está pasando.
En primer lugar, los pobres que están en un comedor público de caridad, están ahí porque alguien en el gobierno de su país, no supo hacer las cosas bien para que ellos no llegasen a ese estado de miseria. Si hay pobres en un país, es que hay un mal gobierno. Y si hay un mal gobierno: ¿De quien es la culpa? Pues del presidente o presidenta. Por tanto, el gobernante es el menos indicado para lucirse sirviendo un plato de comida o dando regalitos a los pobres. Eso lo pueden hacer organizaciones o personas que no tienen otra forma de ayudar a los ciudadanos, sumidos en la miseria. Los que gobiernan son los que llevan el timón del país. Así que ellos, desde su puesto, tienen la posibilidad y la obligación de lograr que en su país no haya pobreza y que sus compatriotas no tengan la necesidad de recurrir a los comedores de la caridad publica.
Creo que en este teatro de la vida, se están confundiendo los papeles. Los comedores sociales fueron creados por personas que no tenían otra forma de mitigar las miserias que sufre el pueblo. Las ONG de ayuda, son instituciones que al no tener las riendas del poder, no pueden influir directamente en la desaparición de la pobreza y miseria que sufre el pueblo, producto de las ambiciones de políticos sin escrúpulos. Cruz Roja, Caritas y otras instituciones, nacieron porque los gobiernos del mundo se empeñan en meternos en guerras y arrastrarnos a la miseria, en nombre de entupidos ideales políticos, que solo nos complican la vida y hacen que nuestro paso por este mundo, sea un infierno en busca de un trozo de paz y de pan.
Por tanto, los que en estas fiestas navideñas están en sus mansiones, rodeados de lujos y estupendas viandas, preparadas por exquisitos maestros de la cocina, es mejor que se dejen de tomarnos el pelo apareciendo en la prensa con una sonrisa, mientras dan un plato de comida en un comedor social, a los pobres desgraciados que el gobierno no supo sacar de la miseria.
Por eso digo al principio, que pienso que somos tontos, pues es la única explicación que encuentro para que todavía haya gente que aplauda a todos los que se hacen propaganda, a costa de las miserias que hay en el mundo. Y esto no solo lo digo por los políticos. También incluyo en este teatro, a muchos artistas y millonarios que se dedican a adoptar niños, de distintos países y razas, como si coleccionasen cuadros o recuerdos de los sitios que visitan.
Quien quiere hacer obras de caridad, de verdad, no debería aparecer en los medios de comunicación, posando ante los pobres desgraciados que padecen las miserias, resultantes de la acumulación de poder y dinero que atesoran unos pocos, mientras que el resto de la humanidad son, para ellos, como un perro que junto a la mesa, mira a los comensales para ver cual de ellos le tira un trocito de comida. Lo malo es que hay algunos, que al igual que el perro, que es un ser irracional, ladran de alegría cuando el comensal se digna a tirarles ese trocito de comida. La caridad es cosa de las ONG, los que gobiernan solo tienen que lograr que las ONG se queden sin clientes, por falta pobres. Para ello solo es necesario que el pueblo madure y deje de aplaudir el teatro de los políticos. Quizás algún día los pueblos dejemos de ser tontos y aprendamos a pensar.
Mientras esperamos que eso suceda, les deseo un ¡FELIZ AÑO 2012!
Carlos A. Ochoa Blanco - Asturias -España.
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