No me extraña que la juventud esté desilusionada y que cada vez sea mayor el número de jóvenes que consideren que los buenos valores son un lastre para triunfar en la actual sociedad.
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Joven decepcionado - Fuente de la imagen: stockphotos.mx |
Hace unos días, saltó a la prensa la noticia de que un cocinero español ofrecía trabajo a terroristas arrepentidos. Es decir, el trabajo no era para personas que se hubiesen quemado las pestañas en los fogones, sino para personas que se hubiesen dedicado al terrorismo. El resultado es que una persona que haya estudiado cocina o cualquier otra rama de la hostelería, tendrá la posibilidad de que alguien le quite el puesto de trabajo, gracias a que el usurpador de ese puesto, en vez de estudiar cocina, se dedicó a cometer atentados y matar gente.
Este que menciono no es el único caso. En realidad desde hace ya unos cuantos años, tanto las autoridades, como una buena parte de la sociedad, están prestando más atención y ofreciendo más beneficios a los que infringen las leyes, que a los que las respetan.
Por ejemplo: hace poco vi un reportaje sobre ciertas prisiones del primer mundo. En esas prisiones, los presos por distintos delitos, tenían la oportunidad (gratuitamente) de aprender oficios y estudiar incluso carreras universitarias, que otras personas que habían respetado la ley, no tenían a su alcance, por carecer de medios económicos. Además, muchos de esos presos, cuando quedaban en libertad, había asociaciones que les buscaban trabajo. Yo no digo que ese sistema de reinserción sea malo. Lo que digo, es que la misma oportunidad de progreso que tienen los que incumplen la ley, deberían tenerla las personas que no han delinquido. No es justo que a los delincuentes les den facilidades para abrirse camino en la sociedad y a los que no han delinquido se les nieguen esas oportunidades. Llegará un momento que habrá que pasar por la cárcel, para obtener beneficios especiales. Al final, la cárcel será un tramite necesario para los que no puedan pagarse el aprendizaje de un oficio o estudiar una carrera universitaria
Ya se está dando más atención al ejecutor de un delito, que a su victima. Por ejemplo: un violador que deja embarazada a su victima, terminará siendo tratado por el Estado como un pobre enfermo, para reinsertar en la sociedad. Sin embargo, a la victima y al feto les esperan dos condenas muchísimo mas duras y con menos atención del Estado. El feto será despedazado vivo (eso es el aborto) en el vientre de la mujer violada y ella, quedará con grandes traumas para toda su vida, sin recibir ninguno de los beneficios que el Estado dispensará al violador. Vuelvo a repetir que no pido que al violador lo traten peor, sino que a su victima la traten mejor. La culpable no es ella, es él.
La sociedad actual destina más recursos para los delincuentes, que para sus victimas. Si a usted lo asaltan y le dan una paliza, el Estado no se preocupará por usted. Pero para su agresor habrá un montón de organismos del gobierno e incluso alguna ONG, que intentarán apoyarlo para su reinserción. Pero usted, como no es el delincuente, sino la victima, que le den morcilla.
Cuando oigo a una madre decir a su hijo que está feo mentir, pelearse o robar, pienso que está criando un niño, cuyo margen de triunfo en la sociedad actual y del futuro, será muy reducido. Quien no mienta, no llegará a triunfar en la política. Quien no se pelee, no llegará a terrorista y perderá la oportunidad de tener una estatua, por haber participado en sangrientas guerrillas, matando a los que no piensan como él. Y quien no aprenda a robar, quizás nunca llegue a la elite de las economías del planeta, con buenos resultados para él y nefastos para los demás.
Hemos llegado a una situación, en la que ser honrado, decir la verdad, ser decente y trabajador, son las mejores condiciones para convertirse en un pobre paganini, al que se le ponen todos los obstáculos del mundo, para poder sobresalir de la masa proletaria. Discépolo, con su tango “Cambalache”, supo ver el nacimiento de algo que hoy es normal. La juventud y la sociedad decente, han perdido el incentivo de verse premiados por sus esfuerzos. ¿Para que estudiar periodismo? Si liándose con una actriz famosa, encerrándote en una casa con un grupo de gente, o robando un banco te abren las puertas de la TV. En la antigüedad gobernaban los ancianos, por su sabiduría. Después lo hicieron los avalados por su cultura y profesionalidad. Pero en la actualidad, gobierna cualquiera, cuya cara dura y labia demagógica convenzan a las masas.
Con este panorama no puede sorprendernos que cada vez haya más jóvenes desencantados y sin perspectivas. En el mundo están triunfando los malos, caraduras y delincuentes. Y nos están haciendo creer que eso es lo justo. Está sucediendo lo mismo que pasa en el mundo animal. Hay cientos de asociaciones que defienden a los lobos, pero nadie defiende a los corderos. Los corderos son el alimento de los lobos y de sus defensores.
Carlos A Ochoa Blanco - Asturias - España
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